Hasta siempre, amiga.

El silencio,
el vacío.

No es solo silencio
es tu ausencia.
No es la noche callada
es tu falta.
Es el vértigo de la despedida,
la fatiga de la tristeza
y el pesar de los ojos llenos de lágrimas.

Te has ido mientras llueve en nuestros corazones
y nos has dejado un agujero inabarcable.
Hoy se ha detenido el tiempo durante toda una vida
mientras un surco salado recorría mi mejilla.

Tu marcha es un dolor extraño,
nada te dejas en el camino
salvo el cariño de tantos años.
Caminamos juntos una larga etapa
pero algo se ha acabado con esta despedida,
un anillo agotado que cae al recuerdo.
Un presente que ya no es,
un pasado de algo que se queda atrapado en el tiempo.

Joder, como duele pensar sin tí,
me inundo y me ahogo por verte ir
y aún así me siento feliz por todo lo que compartimos.

Los ojos nublados, la vista cegada,
el corazón angustiado y todo ese silencio atronador
en el que retumba el rumor de tu ausencia.

Todo está vacío
solo una sombra de que ya no estás,
una presencia fantasma,
ese triste rumor se siente tan profundo
que me desborda.

Es un rumor sordo,
el dolor de haber perdido una parte de mí mismo,
contigo se ha ido algo que ya no encuentro.
Solo quiero gritar
aunque solo puedo llorar.

El tiempo se ha detenido esta mañana
y todo lo demás me importa una mierda.
Has dejado de latir
y es lo único que me importa.
Te has ido para no volver
y te echo de menos demasiado para que nada sea igual.

Vuelve a estar de nuevo junta toda la banda,
en algún lugar,
en los sueños, en las fotos y en la memoria.
Volvéis a estar juntos los tres,
principio y final,
imagen de lo que fue,
de lo que fuimos y de algo que se ha cerrado.

Siempre brillaréis en nuestros ojos,
un reencuentro en la despedida.
Un amargo adiós
para tanto amor compartido.
Hasta siempre, amiga.